
Kim Jong Un reafirma la aceleración del fortalecimiento militar de Corea del Norte (Foto: Instagram)
Kim Jong Un ha expresado su firme intención de mantener la línea política de acelerar aún más el fortalecimiento de las capacidades de defensa de Corea del Norte. Según comunicados oficiales de Pyongyang, el líder norcoreano insistió en la necesidad de reforzar tanto los medios disuasorios como los sistemas armamentísticos para garantizar la seguridad nacional ante retos externos e internos. Kim Jong Un subrayó que esta estrategia forma parte de los principios fundamentales del Estado desde su llegada al poder.
La decisión de Kim Jong Un se enmarca en la doctrina militar establecida por la República Popular Democrática de Corea, que combina los postulados de la ideología Juche con una prioridad absoluta a la autosuficiencia defensiva. Desde la fundación del país, Pyongyang ha considerado la acumulación de capacidades bélicas como un pilar esencial para la salvaguarda de su soberanía. Esta orientación ha significado, históricamente, la inversión en programas de misiles de corto, medio y largo alcance, así como en tecnología de defensa antiaérea y sistemas de inteligencia militar.
El fortalecimiento de las capacidades de defensa al que alude Kim Jong Un abarca diversas áreas técnicas, incluyendo el desarrollo de misiles balísticos y la modernización de las fuerzas terrestres, navales y aéreas. Además, se contempla la investigación en sistemas de guerra electrónica, que permiten proteger los activos militares frente a interferencias enemigas. La acumulación de reservas estratégicas de armamento y municiones también forma parte del entramado defensivo que el líder norcoreano ha decidido impulsar con mayor urgencia.
Corea del Norte ha mantenido desde mediados de los años noventa una política de autocontrol en su industria militar, fomentando plantas de producción propias para la fabricación de proyectiles, lanzacohetes y componentes de misiles guiados. Este modelo de desarrollo interno se ha complementado con ejercicios militares regulares, diseñados para poner a prueba los nuevos sistemas defensivos y comprobar la capacidad de respuesta de las unidades operativas. De este modo, el Gobierno de Kim Jong Un pretende asegurar un elevado nivel de preparación y disuasión permanente.
En términos técnicos, las “capacidades de defensa” incluyen tanto el equipamiento físico —como vehículos blindados, submarinos o baterías antiaéreas— como el adiestramiento especializado de los efectivos. Además, se presta especial atención al despliegue de radares de largo alcance y sistemas de comunicación seguros, indispensables para coordinar maniobras en tiempo real. La combinación de estos elementos refuerza la resiliencia militar y garantiza que las fuerzas armadas norcoreanas puedan operar en diversos escenarios, desde acciones convencionales hasta enfrentamientos asimétricos.
Con esta reafirmación, Kim Jong Un da continuidad a una estrategia que, según indicó el propio régimen, responde a “las amenazas externas y a los desafíos regionales” sin hacer concesiones. La insistencia en acelerar el proceso de modernización militar se prevé que marque la hoja de ruta del país en los próximos años, consolidando la doctrina de defensa nacional como eje central de la política interna y de su proyección internacional.


