Investigadores internacionales han descubierto una nueva especie de araña en los bosques del norte de Queensland, Australia. Lo más llamativo de este hallazgo es que el animal ha desarrollado una técnica similar a una catapulta para capturar a un tipo agresivo de hormiga, la hormiga-verde-arborícola (Oecophylla smaragdina).
El arácnido pertenece al género Propostira, aunque aún no ha recibido un nombre formal. La técnica de caza ha provocado que el animal sea apodado araña-balista, en referencia al arma utilizada por el ejército romano capaz de lanzar dardos y piedras con gran tensión acumulada.
El descubrimiento, liderado por investigadores de la Universidad Macquarie de Australia, se publicó en la revista Current Biology el pasado lunes 22 de junio.
CÓMO FUNCIONA LA “CATAPULTA” DE LA ARAÑA
Para montar la trampa, la araña se esconde en una hoja situada por encima de las rutas de las hormigas. Al caer la noche, el arácnido desciende y crea un punto de anclaje, dedicando hasta cuatro horas a construir la catapulta vertical. En esta estructura emplea entre 15 y 60 hilos de seda tensados, concluyendo la obra con un cono próximo al suelo.
El cono resulta clave para el éxito de la trampa, pues es allí donde la araña dispone un hilo de seda más fino que actúa como gatillo. Con la estructura lista, el arácnido permanece a la espera. En cuanto la hormiga llega y muerde el cono, este se desprende del punto de anclaje, activando la catapulta.
La hormiga es lanzada al aire y queda atrapada en una red situada encima de la trampa. Inmovilizada, se convierte en una presa fácil para la araña-balista. Los investigadores sospechan que el arácnido también puede emplear feromonas para atraer a las presas hacia la catapulta.
“Este parece ser el único caso en que la tela de una araña está diseñada para capturar una única especie, y el mecanismo lo activa la presa, no el depredador”, señala Ajay Narendra, autor principal del estudio, en un comunicado. Narendra también subraya que análisis posteriores han revelado técnicas sofisticadas en la producción de la catapulta. “La trampa de la araña-balista está diseñada para almacenar energía elástica en la seda y liberarla de forma súbita, proporcionándole una densidad de potencia increíblemente alta —superior a cualquier otra catapulta biológica especializada basada en seda—”, afirma.
Se cree que, con el tiempo, la araña-balista ha perfeccionado su trampa para capturar presas agresivas sin exponerse al peligro.
Antecedentes y contexto
El hallazgo de esta especie confirma la enorme diversidad de arácnidos en regiones tropicales como Queensland. Las arañas del género Propostira se caracterizan por su habilidad para tejer estructuras complejas y por su adaptación a entornos muy específicos. Aunque muchas especies emplean telas adhesivas o trampas en forma de embudo, la araña-balista destaca por combinar la energía elástica de la seda con un mecanismo de palanca, una estrategia muy poco común en la naturaleza.
La seda de araña es uno de los materiales biológicos más resistentes y elásticos conocidos. Su alta resistencia a la tracción y su capacidad para almacenar energía la convierten en objeto de estudio para científicos de biotecnología y de la industria textil. Se investigan aplicaciones potenciales en el desarrollo de materiales sintéticos que emulen estas propiedades, desde tejidos de alta resistencia hasta dispositivos médicos. Además, la supuesta utilización de feromonas como reclamo para atraer a las presas representa un nivel de especialización químico-comportamental avanzado, similar al que exhiben algunas avispas parasitoides.
La hormiga-verde-arborícola, Oecophylla smaragdina, se encuentra habitualmente en bosques tropicales del sudeste asiático y del norte de Australia. Estas hormigas forman colonias muy organizadas que construyen nidos unidos por hojas y defienden el territorio con ferocidad, lo que las convierte en presas peligrosas para la mayoría de depredadores. La evolución de una araña capaz de diseñar una trampa tan elaborada para cazarlas sin exponerse al peligro ilustra un sorprendente ejemplo de coevolución entre depredador y presa.
Este descubrimiento amplía nuestro conocimiento sobre la biodiversidad de las arañas y aporta información sobre los procesos evolutivos que dan lugar a estrategias de caza altamente especializadas y eficientes. Los autores del estudio planean que, en investigaciones futuras, se pueda describir formalmente esta nueva especie y profundizar en el análisis bioquímico de su seda y su potencial aplicación tecnológica.


