Belo Horizonte – Una fuerza de tarea de las Fuerzas de Seguridad de Minas Gerais desarticuló estructuras empleadas por garimpeiros clandestinos en el sur del estado. La operación, desplegada entre el 24 y el 26 de junio, se centró en los ríos Verde, Baependi y Aiuruoca, y culminó con la detención de cinco personas, la destrucción de 22 dragas y la incautación de 300 gramos de oro.
Durante los tres días de intervención, las autoridades inspeccionaron 24 objetivos vinculados a la actividad minera ilegal. Además de las detenciones, se cumplieron cuatro órdenes de registro y de incautación, se intervinieron 11 embarcaciones que servían en el garimpo y se retuvieron cuatro vehículos. El operativo concluyó con la redacción de 33 actas de infracción y notificaciones por delitos ambientales.
La movilización contó con una amplia dotación de recursos. La Policía Militar de Minas Gerais aportó 84 efectivos, 26 vehículos, 11 drones y 10 embarcaciones fluviales. También se instalaron siete equipos de comunicaciones vía satélite Starlink y se empleó el helicóptero Pegasus, del Batalhão de Radiopatrulhamento Aéreo (Comave). Participaron igualmente el Batalhão de Policía Militar de Medio Ambiente y el Batalhão de Operações Policiais Especiais (Bope).
Esta acción forma parte de la Operación Protector de los Biomas, una iniciativa de alcance nacional que coordina el Ministerio de Justicia junto con los gobiernos estatales. Su objetivo es intensificar la lucha contra los delitos ambientales, el garimpo ilegal, el deforestación y los incendios forestales. La operación se desarrolla simultáneamente en varias regiones del país, con criterios de priorización basados en datos de inteligencia y evaluación de riesgos.
Según las autoridades, el propósito principal de la operación en el sur de Minas era reprimir la extracción clandestina de minerales y evitar persistentemente prácticas que generan impactos ecológicos severos. Estas actividades provocan la degradación de los cursos de agua, dañan la fauna y la flora local, y perturban el equilibrio de los ecosistemas ribereños. El uso indiscriminado de dragas altera el lecho de los ríos y contribuye a la acumulación de sedimentos, fenómeno que compromete la calidad del agua de consumo comunitario.
En la coordinación de esta operación interinstitucional participaron la Policía Militar de Minas Gerais (PMMG), la Policía Federal (PF), el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), la Agencia Nacional de Minería (ANM) y la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (Semad). La colaboración de estos organismos permitió combinar capacidades operativas, técnicas de monitoreo y planes de contingencia.
El empleo de aeronaves y drones facilitó el reconocimiento aéreo de zonas de difícil acceso y el mapeo preciso de los afloramientos mineros. Este enfoque permitió a las patrullas terrestres y fluviales establecer rutas de navegación seguras y planificar acciones tácticas sin exponerse a los riesgos habituales de la orografía montañosa y las franjas ribereñas densamente vegetadas.
Las fuerzas de seguridad y los órganos ambientales destacan que la minería clandestina no sólo perjudica el entorno natural, sino que también representa una amenaza para la seguridad pública. Al operar al margen de la legalidad, estas estructuras ilícitas, a menudo vinculadas a redes criminales, utilizan equipos sofisticados y financian otras actividades delictivas.
“As actividades ilegais causam assoreamento dos rios, destruição da vegetação, degradação da biodiversidade e comprometem a qualidade da água utilizada pelas comunidades locais. As instituições ressaltam que o combate ao garimpo ilegal também visa enfraquecer organizações criminosas que atuam na exploração clandestina de recursos minerais e utilizam estruturas sofisticadas para manter a atividade.”
La integración de fuerzas de seguridad con entidades de control ambiental amplía la capacidad de fiscalización y respuesta gubernamental, garantizando mayor eficacia en el enfrentamiento de los delitos ecológicos. La Operación Protector de los Biomas persigue conservar el patrimonio natural de Brasil y asegurar la disponibilidad de recursos ambientales para las próximas generaciones. Para las instituciones implicadas, acciones conjuntas como la realizada en el sur de Minas refuerzan el compromiso con la protección de los ecosistemas, la preservación del orden público en zonas rurales y la promoción del desarrollo sostenible.


