El influenciador venezolano Gianpero Fusco se convirtió en blanco de críticas en las redes sociales este fin de semana. Con casi 1 millón de seguidores, compartió un vídeo en Instagram donde aparece sin camiseta y descalzo entre edificios destruidos por los terremotos que azotaron Venezuela la semana pasada.
En las imágenes, Gianpero aparece en La Guaira recorriendo los restos de lo que fueron viviendas y construcciones de la zona costera. El vídeo generó indignación entre los internautas, que le acusaron de explotar la tragedia para obtener más interacción y visibilidad en sus perfiles de redes sociales.
“Usar el dolor para llamar la atención”, señalaron varios usuarios en sus comentarios, criticando que el influenciador ponga su figura al centro de una situación de calamidad nacional. Una internauta escribió: “Lo más triste no es andar descalzo entre los escombros. Lo realmente triste es utilizar el sufrimiento de un país entero para captar miradas”.
Otro seguidor añadió: “Hacer un vídeo sobre una tragedia de esta magnitud —con uno mismo como protagonista— resulta totalmente inapropiado y carente de sensibilidad”.
TRAGEDIA YA DEJA MÁS DE 1.719 MUERTOS
Los terremotos que sacudieron Venezuela ocurrieron el miércoles 24 de junio. Hasta el momento, las cifras oficiales del Gobierno venezolano registran 1.719 muertos, 5.000 heridos y 15.000 personas desplazadas de sus hogares.
Se estima que el número de víctimas podría aumentar, ya que edificios enteros y viviendas colapsaron en Caracas, La Guaira y otras ciudades cercanas. Las estructuras dañadas dificultan el acceso de equipos de emergencia, y muchos de los socorristas trabajan en condiciones adversas para rescatar posibles supervivientes.
Equipos de búsqueda y rescate, tanto venezolanos como voluntarios internacionales, continúan inspeccionando escombros y aplicando equipos especializados para detectar señales de vida. El proceso puede ser lento y peligroso debido a la inestabilidad de las ruinas.
La ayuda internacional comenzó a llegar el mismo día del sismo, con envíos de equipos de emergencia y personal especializado desde varios países, entre ellos Brasil, que desplegó un contingente de brigadistas y recursos logísticos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil confirmó que dos ciudadanos brasileños se encuentran entre las víctimas. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas informa que más de 50.000 personas permanecen desaparecidas, un indicador que refleja la magnitud de la emergencia humanitaria.
Según reportes de la prensa local, numerosos vecinos participan en labores de rescate “con sus propias manos”, lo que pone de manifiesto la escasa capacidad de respuesta estatal en algunas zonas afectadas.
El lunes 29 de junio se registró un nuevo temblor de magnitud 4,6 en la escala de Richter, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos. El epicentro se ubicó en Caraballeda, en la costa norte venezolana, a unos 30 km de Caracas. El movimiento se produjo a las 07:00 horas, hora local (08:00 en Brasilia), y aunque fue de menor intensidad, reavivó temores entre la población.
Venezuela se sitúa en una zona sísmica activa debido al contacto entre las placas del Caribe y Suramericana. A lo largo de su historia, el país ha registrado terremotos significativos que han provocado daños estructurales y pérdidas humanas, lo que ha impulsado iniciativas de estudio y monitoreo sísmico por parte de institutos geológicos y universidades.
La magnitud de un sismo se mide comúnmente con la escala de Richter, que cuantifica la energía liberada en el epicentro. Cada salto de un grado en esta escala equivale a un aumento aproximado de 31,6 veces en la energía. Por esta razón, un temblor de magnitud 6,0 libera mucha más energía que uno de 5,0, lo que agrava su potencial destructivo.
El caso de Gianpero Fusco ha abierto un debate sobre la responsabilidad ética de los creadores de contenido que cubren situaciones de crisis. Organizaciones internacionales de periodismo y emergencias recomiendan pautas de respeto y sensibilidad para quienes documentan tragedias, con el fin de evitar la explotación mediática del dolor ajeno.
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades venezolanas han solicitado mayor colaboración de la comunidad internacional y han reforzado los canales oficiales de información para coordinar el envío de recursos y minimizar posibles especulaciones que compliquen los esfuerzos de ayuda.


