
Putin y Zelenski frente a las acusaciones de tráfico en Odessa (Foto: Instagram)
Moscou afirmó recientemente que diversos cárteles latinoamericanos estarían utilizando los puertos de Odessa para el traslado y exportación de mercancías ilícitas. Según el comunicado difundido por fuentes oficiales rusas, estas organizaciones habrían establecido rutas marítimas con destino a Europa y Asia, aprovechando las instalaciones ucranianas en el Mar Negro para canjear envíos de droga por productos de contrabando. La acusación, divulgada por los medios estatales, señala específicamente que la infraestructura portuaria de Odessa ha sido comprometida por intereses criminales transnacionales.
Ucrânia respondió de inmediato a estas imputaciones, calificándolas de “desinformación” y rechazándolas de plano. En una declaración emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrânia, se aseguró que no existe evidencia alguna que respalde las acusaciones de Moscou. Las autoridades ucranianas han convocado a representantes diplomáticos rusos para pedir aclaraciones y han pedido a la comunidad internacional que no dé crédito a estas versiones, que, según defienden, buscan distraer la atención de las agresiones en curso.
El puerto de Odessa, uno de los principales enclaves marítimos de Ucrânia, maneja anualmente decenas de millones de toneladas de grano, acero y productos agrícolas. Su posición estratégica en el Mar Negro lo convierte en un punto crucial para las exportaciones ucranianas hacia mercados europeos, africanos y asiáticos. La compleja logística portuaria incluye terminales de contenedores, graneles sólidos y líquidos, así como modernas instalaciones para el transbordo y almacenaje, lo que implica la coordinación de autoridades portuarias, aduanas y operadores privados.
En el plano técnico, el uso de puertos comerciales por redes de narcotráfico se basa en la manipulación de contenedores y en la corrupción de operadores logísticos. Cárteles latinoamericanos, como parte de su estrategia de diversificación, han intentado en ocasiones ocultar cargamentos de cocaína en envases de productos industriales o agrícolas. Sin embargo, las inspecciones coordinadas por agencias internacionales –como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito– y la Guardia Costera de la Unión Europea han reforzado los protocolos de control en las rutas marítimas.
Moscou no es la primera vez que recurre a denuncias de esta naturaleza en el marco de la guerra de información con Ucrânia. Desde la anexión de Crimea en 2014 y, de forma más intensa, tras la invasión de Ucrânia en 2022, el gobierno ruso ha promovido narrativas encaminadas a difundir sospechas y debilitar la imagen de Kiev en el plano internacional. La versión de Moscou sobre el papel de los cárteles latinoamericanos parece enmarcarse en esta estrategia, al apuntar a la supuesta complicidad de terceros actores para socavar la reputación de Odessa y del Estado ucraniano.
El rechazo categórico de Ucrânia subraya la tensión permanente entre ambos países. Kiev insiste en que todas las operaciones portuarias en Odessa se desarrollan bajo estrictos controles aduaneros y de seguridad. Además, ha invitado a organismos multilaterales a realizar auditorías independientes que confirmen la transparencia en el manejo de las mercancías. De este modo, Ukrânia busca desactivar el impacto de las acusaciones de Moscou y garantizar la continuidad de sus exportaciones sin detrimento de su credibilidad internacional.


