La Procuraduría General de la República (PGR) de Brasil se ha manifestado a favor de mantener a Jair Bolsonaro bajo régimen de prisión domiciliaria. El procurador general, Paulo Gonet, fundamentó su posición en el informe presentado por la Policía Civil del Distrito Federal (PCDF), que concluyó que no existen faltas disciplinarias graves por parte de Bolsonaro que justifiquen el cambio del actual régimen de detención.
Según el parecer de la PGR, la decisión de sostener la prisión en el domicilio del exmandatario se apoya en el dictamen de la PCDF, que no identificó infracciones que comprometan la seguridad o el orden público si Bolsonaro permanece en su residencia. No obstante, el procurador general subraya una salvedad importante: la situación de Bolsonaro no es compatible con la posesión de un arma de fuego, ya que para ello es necesario acreditar idoneidad mediante la presentación de certificados negativos de procesos penales o de inquéritos abiertos.
Contexto procesal
La intervención de la PGR se produce a instancias del ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), quien había solicitado un pronunciamiento sobre un inquérito de la PCDF relativo a una pistola incautada al expresidente. En esa investigación, la Policía Civil imputó al agente del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) Estácio Leite da Silva Filho por porte ilegal de arma, pero determinó que no existían elementos suficientes para imputar la misma conducta a Bolsonaro, dado que el arma se encontraba correctamente registrada y no se le aplicaban restricciones legales.
Ante un requerimiento previo del magistrado Alexandre de Moraes, Gonet ya había puntualizado que solo podría emitir un juicio definitivo sobre una eventual «falta grave» de Bolsonaro una vez cerrado el inquérito. Con este nuevo dictamen, corresponde ahora a Moraes resolver si mantiene el beneficio de la prisión domiciliaria o si introduce modificaciones al régimen de detención.
Antecedentes de la pistola
En su declaración ante la PCDF, Jair Bolsonaro explicó que poseía la pistola registrada a su nombre debido a su condición de capitán del Ejército. Relató que, en el marco de una operación de la Policía Federal en julio del año anterior, todas sus armas fueron inicialmente incautadas. Posteriormente, aseguró haber solicitado expresamente que se le devolviera al menos un arma para su defensa personal, alegando que convivía con varias personas y se sentía vulnerable.
Bolsonaro afirmó que el delegado responsable accedió a su petición tras consultar con otro superior. Sin embargo, meses más tarde, la misma arma fue incautada a un agente del GSI durante un control rutinario de la Policía Militar del Distrito Federal (PMDF). El expresidente detalló que, al percatarse de un presunto defecto en el arma, había llamado al agente para que la revisara, y este la retiró de su domicilio sin autorización expresa. Bolsonaro sostuvo que no hubo mala fe en la actuación del agente y que él solo se enteró de la aprehensión al ser informado del suceso en la blitz policial.
Marco legal y requisitos para la tenencia de armas
En Brasil, el Estatuto del Desarme y sus reglamentos establecen que toda persona que pretenda conservar un arma de fuego debe demostrar idoneidad moral y jurídica, lo que incluye presentar certificados negativos de procesos penales y de inquéritos en curso. Asimismo, el solicitante debe superar pruebas psicológicas y técnicas, además de mantener una justificación afectiva o profesional para su tenencia.
La PGR recuerda que, en caso de hallarse indicios de infracciones graves o de procesos abiertos que comprometan la credibilidad del solicitante, el permiso de porte o tenencia puede ser revocado o denegado. En ese sentido, el dictamen de Paulo Gonet indica que la medida más adecuada para Bolsonaro, mientras continúa la tramitación del proceso, es la cárcel en su propio domicilio, pero sin autorización para conservar armas de fuego.
Próximos pasos
Con el parecer emitido, la pelota vuelve ahora al Supremo Tribunal Federal. El ministro Alexandre de Moraes deberá evaluar si sigue la recomendación de la PGR y mantiene la prisión domiciliaria sin porte de arma, o bien si impone otras condiciones. Hasta que se dicte la resolución definitiva, Jair Bolsonaro continuará bajo arresto en su residencia, con el régimen de visitas y las restricciones propias de ese sistema de detención.


