Una caminata en un bosque en Florida terminó en tragedia para Brittany Clark, de 31 años, residente de Orlando. La víctima falleció después de ser atacada por un cocodrilo mientras nadaba con su pareja en el río Econlockhatchee, ubicado en la Foresta Estatal de Little Big Econ, a unos 40 kilómetros al este de la ciudad. El incidente tuvo lugar el domingo 28 de julio por la tarde, cuando el calor de la temporada y la abundante vegetación atraen a visitantes y animales salvajes por igual.
Según informaron las autoridades de la Comisión de Conservación de Peces y Vida Silvestre de Florida (FWC, por sus siglas en inglés), el tramo del río donde ocurrió el ataque presentaba una profundidad aproximada de 90 centímetros, una zona que suele utilizarse para baño y paseos recreativos. Sin embargo, esa misma poca profundidad facilita la maniobra de emboscada de ejemplares de cocodrilos o caimanes (Alligator mississippiensis), especies nativas de la región que pueden superar los cuatro metros de longitud en edad adulta.
Durante la llamada al servicio de emergencias 911, el novio de la víctima, Chance Allison, relató con voz angustiada los momentos en que trató de socorrerla. “Los dos brazos, ¡los dos brazos de ella fueron arrancados!”, exclamó, describiendo cómo intentaba retirar a Brittany de la mandíbula del animal. En la misma conversación telefónica añadió: “Todavía está intentando apartar los brazos de la boca del cocodrilo”.
El informe del médico forense describe que Allison protagonizó un forcejeo con el reptil mientras este ejecutaba el denominado “giro de la muerte”, maniobra habitual entre caimanes y cocodrilos para inmovilizar a su presa bajo el agua. Según el documento, el novio consiguió soltar momentáneamente uno de los brazos de Brittany, pero el animal regresó para aferrarse del otro miembro. Tras varios instantes de lucha, el cocodrilo soltó finalmente a la mujer, momento en el que Allison logró sacarla del cauce.
Acto seguido, el joven comenzó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) sobre la orilla, en una zona sin señalización oficial y de difícil acceso para los vehículos de rescate. “Estamos lejos del sendero, en un pequeño acceso al río… ¡Necesitamos ayuda ya!”, pidió durante la llamada. Al ser interrogado sobre el paradero de uno de los brazos de la víctima, respondió con pesar: “Ha desaparecido”.
Chad Weber, portavoz de la FWC, explicó que, aunque el personal de emergencias logró estabilizar a Brittany en el lugar, la gravedad de las heridas provocó su muerte durante el traslado al hospital. Las lesiones traumáticas por arrancamiento de extremidades y el elevado riesgo de hemorragia masiva dificultaron la atención primaria.
En respuesta al suceso, agentes especializados de la Comisión capturaron dos ejemplares de cocodrilos de aproximadamente 3,6 y 4 metros de longitud en las inmediaciones del río. Conforme a los protocolos, los animales fueron sacrificados y sometidos a pruebas de ADN para determinar si alguno de ellos estuvo implicado directamente en el ataque. Estas investigaciones se enmarcan en el protocolo de manejo de fauna salvaje tras incidentes con humanos, que incluye la captura, evaluación y, en caso necesario, el sacrificio de ejemplares.
Los ataques de cocodrilos y caimanes en Florida son, por fortuna, poco frecuentes en comparación con la gran población de estos reptiles en la región. No obstante, las autoridades insisten en la conveniencia de respetar las señales de advertencia, mantener una distancia prudente de las orillas y evitar bañarse en zonas con vegetación densa o de baja visibilidad. La FWC también recuerda a los visitantes la posibilidad de consultar mapas actualizados y obtener información sobre áreas seguras para actividades al aire libre.
El trágico episodio de Brittany Clark ha reabierto el debate sobre la convivencia entre humanos y fauna salvaje en zonas protegidas de Florida. Mientras se ultiman los resultados de las pruebas de laboratorio, la FWC ha expresado sus condolencias a la familia de la víctima y reafirmado su compromiso con la seguridad de visitantes y la conservación de ecosistemas.


