Tras la eliminación ante Noruega en la Copa del Mundo, la delegación de la Selección Brasileña regresa a Brasil este martes 7 de julio. Los jugadores fueron liberados para reunirse con sus familias tras la derrota por 2-1 frente al conjunto noruego, resultado que selló la temprana despedida de la “Canarinha” en la fase de octavos de final del torneo.
Los atletas cuentan con la opción de decidir si embarcan en el vuelo chárter fletado por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) o si prefieren organizar su regreso de forma particular. Aún no se ha confirmado el horario exacto de despegue del avión desde el aeropuerto de Newark Liberty, en Nueva Jersey, con destino a São Paulo y Río de Janeiro. La CBF suele coordinar estos traslados a través de empresas de aviación privada, con el fin de garantizar comodidad, atención médica y seguridad a todos los miembros de la expedición.
También existe incertidumbre sobre el regreso inmediato del técnico Carlo Ancelotti, quien reside habitualmente en Vancouver, Canadá. El entrenador italiano podría optar por permanecer unos días más en América del Norte antes de desplazarse a Brasil, dada la premura de sus compromisos personales y sus obligaciones contractuales con el club que dirige tras el Mundial.
La actuación de Brasil en la Copa del Mundo de 2026 resultó decepcionante para una afición acostumbrada a conquistas. Con este nuevo tropiezo, el equipo suma cinco encuentros oficiales sin lograr una victoria ante Noruega: dos empates y tres derrotas en enfrentamientos directos que se han prolongado a lo largo de varias décadas de duelos internacionales.
Además, la Selección Brasileña acumula ya 28 años sin levantar el trofeo de campeón mundial. Desde la última final ganada en 2002, Brasil llegó por última vez a semifinales en la edición de 2014, cuando fue anfitrión y cayó de forma inesperada en una de las derrotas más recordadas de su historia, el 1-7 frente a Alemania.
El Mundial de 2026 se celebró por primera vez con un formato ampliado de 48 selecciones, repartidas en 12 grupos de cuatro equipos. Tras la fase de grupos, se disputó una ronda de 32 eliminatorias directas, lo que incrementó el número de duelos de gran nivel y multiplicó los desplazamientos de las delegaciones por Canadá, Estados Unidos y México. El cambio estructural buscaba integrar a más países emergentes y fomentar el desarrollo del fútbol en territorios de diversa tradición futbolística.
Brasil, con cinco títulos a su nombre —1958, 1962, 1970, 1994 y 2002—, llegaba a este torneo como uno de los favoritos, pero vio truncadas sus aspiraciones en un choque marcado por las actuaciones individuales de los jugadores nórdicos y por la falta de contundencia de su línea de ataque. Pese a ello, la base del equipo mantenía nombres de peso y experiencia acumulada en ligas europeas, lo que hace más patente la sorpresa de su eliminación.
En lo que respecta a la logística de retorno, la CBF ha dispuesto de personal médico y fisioterapeutas a bordo, así como de espacios para que los futbolistas puedan descansar tras la intensa gira por América del Norte. A su llegada al aeropuerto de Guarulhos, en São Paulo, y al de Galeão, en Río de Janeiro, se activarán protocolos de recepción con las autoridades sanitarias y de inmigración, siguiendo los mismos procedimientos aplicados a la vuelta de ediciones previas.
Con este desenlace, Brasil emprende el camino de análisis y reconstrucción de un equipo que aspira a recuperar su protagonismo en el próximo ciclo mundialista de cara a 2030, mientras sus seguidores reflexionan sobre los retos y lecciones dejadas por un torneo que prometía gloria pero que acabó en amarga decepción.


