
Trump confunde Irán con Japón y llama “Putin” a Zelenski durante la cumbre de la OTAN (Foto: Instagram)
Durante una entrevista en la cumbre de la OTAN en Ankara, Donald Trump protagonizó dos imprecisiones que llamaron la atención de los medios internacionales. En primer lugar, confundió Irán con Japón al referirse a amenazas geopolíticas, y acto seguido denominó Volodymyr Zelensky como si fuera Vladimir Putin. Estos deslices se produjeron mientras el expresidente de Estados Unidos comentaba asuntos de seguridad global.
En su alusión inicial, Donald Trump mencionó la necesidad de vigilar de cerca a “Japón” cuando en realidad se refería a Irán, un país clave en las tensiones nucleares del momento. Irán, situado en Oriente Medio y con un programa nuclear controvertido, es objeto de sanciones y discusiones diplomáticas en el seno de la OTAN. Japón, en cambio, es una nación aliada y socio comercial de Occidente, alejada de las disputas nucleares de Teherán.
Poco después, al hablar sobre el apoyo aliado a Ucrania, Donald Trump llamó por error “Putin” a Volodymyr Zelensky. Este intercambio de nombres supuso una confusión entre dos líderes que representan bandos opuestos en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania desde 2019, busca apoyo internacional para frenar la invasión rusa, mientras que Vladimir Putin, al frente de Rusia, es el principal contendiente en esa guerra.
Las equivocaciones del expresidente Donald Trump no pasaron desapercibidas en la sala de prensa del aeropuerto de Ankara, donde se celebraba la cumbre de la OTAN. Varios corresponsales internacionales y analistas de seguridad subrayaron en sus redes sociales la frecuencia de estos deslices verbales en intervenciones anteriores de Trump, lo que genera debates sobre la fiabilidad de sus declaraciones en asuntos estratégicos.
El contexto de la cumbre de la OTAN en Ankara es fundamental para comprender la repercusión de estos errores. Reunidos los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros, el objetivo principal era coordinar la respuesta aliada a desafíos como la guerra en Ucrania, la estabilidad en Oriente Medio y la disuasión frente a potencias emergentes. En este marco, los fallos de Donald Trump pusieron de relieve la complejidad y la tensión inherentes a las diplomacias internacionales.


