El ambiente para el exentrenador de la selección de Corea del Sur, Hong Myung-bo, se tornó insostenible tras la eliminación prematura de su equipo en la Copa del Mundo de 2026. Después de caer en la fase de grupos, el técnico fue objeto de una escalada de críticas y recibió mensajes con amenazas de muerte por parte de aficionados, lo que le obligó a abandonar Seúl de forma precipitada. Según informaciones publicadas por la prensa internacional, Myung-bo tuvo que abandonar la capital surcoreana ante el clima de hostilidad que se extendió por todo el país.
El excomandante aterrizó en Seúl con un fuerte dispositivo de seguridad, pero solo permaneció dos días antes de tomar un vuelo con destino a Los Ángeles, donde reside parte de su familia. Al llegar a Estados Unidos, contrató un servicio VIP en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles para evitar el contacto con periodistas y salir por una zona reservada, alejándose así del acoso mediático y de los mensajes de odio que circulaban en Internet.
La dimensión de la crisis se agravó por la condición de ídolo que Hong Myung-bo ostenta en Corea del Sur. Como capitán de la histórica selección que alcanzó las semifinales del Mundial de 2002, su figura es venerada por aficionados y los medios locales. Sin embargo, las derrotas ante México y Sudáfrica en la fase de grupos de la edición de 2026 dañaron profundamente su prestigio, lo que desató una fuerte oleada de reproches y agresiones verbales.
Una parte importante de la indignación popular se centró en la sorprendente decisión de dejar en el banquillo a Son Heung-min, la mayor estrella del equipo, en uno de los momentos decisivos del torneo. La elección táctico-personalista fue criticada con dureza y pasó a simbolizar el fracaso de la campaña surcoreana.
La presión fue más allá del ámbito deportivo. Además de las amenazas directas en redes sociales, circularon advertencias sobre atentados en el aeropuerto de Seúl. Algunos establecimientos llegaron a negar el acceso a Myung-bo, y varias cadenas de televisión emitieron imágenes con su rostro pixelado para evitar mostrarlo al público.
El conflicto alcanzó incluso al Gobierno de Corea del Sur. El presidente Lee Jae-myung solicitó una auditoría al Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo para evaluar la gestión de la selección nacional y la labor de su cuerpo técnico. Ante la presión política y social, Myung-bo fue destituido de manera fulminante antes de que la delegación regresara por completo al país.
Hong Myung-bo goza de una dilatada carrera como futbolista y entrenador. Con más de 130 internacionalidades, participó en cuatro Mundiales como jugador y fue incluido en el equipo ideal del Mundial de 2002. Su trayectoria en clubes de la J1 League japonesa y en la Bundesliga alemana consolidó su prestigio fuera de Corea. Como técnico, había liderado proyectos exitosos en categorías inferiores antes de asumir el reto en la absoluta.
La selección surcoreana, considerada una referencia en el continente asiático, ha experimentado un crecimiento notable en la última década. Sin embargo, las altas expectativas han convertido cada derrota en un punto de inflexión para la afición. El fenómeno de las amenazas y la violencia verbal contra entrenadores y jugadores no es exclusivo de este caso, sino un reflejo de tensiones socioculturales en el mundo del deporte.
Ante esta situación, la Federación de Fútbol de Corea del Sur emitió un comunicado en el que condena firmemente cualquier tipo de intimidación y anuncia la creación de un protocolo de seguridad reforzado. El organismo apunta al desarrollo de campañas de concienciación que promuevan el respeto y el diálogo entre seguidores y representantes de la selección.


