El jugador noruego Erling Haaland se convirtió en una auténtica estrella mundial tras su participación en la Copa del Mundo de 2026 y una de sus señas de identidad es el cabello largo, recogido en una coleta. Pero ese estilo no siempre acompañó al delantero. Al inicio de su carrera, el atacante lucía el pelo corto, muy distinto a la apariencia por la que se volvió conocido en los últimos años.
En las categorías inferiores y en sus primeros pasos como profesional, Haaland mantenía un estilo discreto. Proveniente de las divisiones juveniles de su país, mostró desde temprano un perfil más centrado en el rendimiento deportivo que en la apariencia. Conforme iba consolidándose en equipos de mayor envergadura, sin embargo, decidió dejar crecer su melena y transformó su nuevo look en parte de su identidad tanto dentro como fuera del terreno de juego.
El cambio, no obstante, tuvo un motivo curioso. En una entrevista concedida a Fox, el delantero número 9 del Manchester City y de la selección noruega reveló que la decisión se inspiró en un consejo de Zlatan Ibrahimovic, uno de los goleadores más destacados en la historia del fútbol y también célebre por llevar el pelo sujeto en una coleta: “¿Sabes lo que me dijo Ibrahimovic? ‘Nunca cortes el cabello porque ahí reside tu fuerza’. ¿Qué puedo hacer? Tengo que escucharlo, ¿no?”, contó Haaland en tono de broma. Esa recomendación marcó un antes y un después en su imagen pública y profesional.
Desde entonces, el noruego no ha vuelto a abandonar ese estilo. Hoy, junto a sus goles y títulos, el cabello largo rubio recogido se ha convertido en uno de sus rasgos distintivos, mientras que las imágenes de sus primeros años siguen sorprendiendo a los aficionados al mostrar a un Haaland completamente diferente al que el mundo conoce en la actualidad.
La Copa del Mundo de 2026, celebrada en Norteamérica con amplia cobertura mediática, catapultó a Haaland al estrellato global. Su actuación con la selección noruega despertó la atención de millones de espectadores y periodistas, quienes destacaron no solo su eficacia goleadora, sino también su presencia en el campo: un físico poderoso al que ahora acompaña un estilo personal perfectamente definido.
La evolución del peinado de Haaland encaja en una tendencia general del fútbol moderno, donde la imagen de los deportistas trasciende lo puramente deportivo. Desde leyendas como Johan Cruyff, que popularizó el pelo largo y despeinado, hasta figuras contemporáneas, el estilo capilar se ha convertido en un elemento de marca personal. El caso de Ibrahimovic, por ejemplo, demostró que una coleta puede asociarse a carácter y determinación. Haaland adoptó esa fórmula y la adaptó a su propia identidad, convirtiendo su melena en sinónimo de fuerza y singularidad.
Más allá de la estética, el uso de la coleta en el fútbol también responde a criterios prácticos: mantiene el cabello recogido, evita distracciones durante el juego y, al mismo tiempo, ofrece un sello visual fácilmente reconocible por los aficionados y los patrocinadores. Para Haaland, el gesto de atarse el pelo antes de cada partido se volvió ritual: una señal de preparación mental y de confianza en su potencial ofensivo.
La transformación de Haaland ejemplifica cómo un cambio sencillo en el aspecto personal puede reforzar la construcción de una marca deportiva global. Mientras brinda asistencias, anota goles decisivos y celebra campeonatos en su club de Manchester y con Noruega, su coleta sigue siendo uno de los elementos de conversación recurrentes entre seguidores y expertos. Las fotografías de sus primeros partidos, con el pelo corto, siguen circulando en redes sociales, recordando que incluso las figuras más conocidas comenzaron con una apariencia mucho más discreta.
En definitiva, el paso de un Haaland de cabello corto al actual icono del look con coleta habla de la importancia de la imagen en el deporte profesional. A través de un consejo heredado de una leyenda, el delantero noruego ha hecho de su melena una parte esencial de su sello, demostrando que, en ocasiones, el estilo y la fuerza pueden ir de la mano.


