
Un dirigente participa en la cumbre de la OTAN en Bruselas (Foto: Instagram)
Durante la última cumbre de la OTAN, Trump se declaró decepcionado con varios miembros de la alianza y volvió a amenazar con la posibilidad de adquirir Groenlandia. El mandatario insistió en que algunos países no cumplen con sus compromisos de gasto en defensa y advirtió que estas carencias podrían llevarle a reconsiderar distintas opciones geopolíticas, incluida la compra del territorio groenlandés.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una alianza militar fundada en 1949 con el objetivo de garantizar la defensa colectiva de sus estados miembros. En la reciente reunión celebrada en Bruselas, los representantes debatieron sobre el reparto de costes asociados a la seguridad común, la estrategia frente a nuevos desafíos y el fortalecimiento de la cooperación entre sus veintiocho países integrantes. Trump llegó a la cita con su tradicional firmeza en defender que Estados Unidos no puede asumir una parte desproporcionada de estas cargas financieras.
Trump criticó que varios aliados dediquen menos del 2 % de su PIB a gasto militar, porcentaje mínimo fijado en 2014 para el periodo 2024-2025. Desde Washington se reclama que el esfuerzo de defensa sea equitativo y que todos los integrantes participen de forma equilibrada. El presidente destacó que la falta de contribución adecuada socava la credibilidad de la OTAN y sus compromisos de seguridad. Según él, esta situación le lleva a tomar medidas “insólitas” para llamar la atención de sus homólogos.
En retrospectiva, no es la primera vez que Trump menciona su deseo de comprar Groenlandia. En 2019 planteó lograr ese objetivo ante un territorio con apenas 56.000 habitantes, gran extensión territorial y rica en recursos naturales. Groenlandia es un territorio autónomo integrado en el Reino de Dinamarca, que conserva competencias en defensa y relaciones exteriores. Aquel intento desató polémica y rechazo en Copenhague, pues Dinamarca rechazó de plano cualquier transacción que implicase ceder soberanía sobre la isla más grande del mundo.
Groenlandia ha suscitado tradicionalmente interés estratégico, por su ubicación en el Ártico y su cercanía a rutas marítimas emergentes. La presencia de bases militares estadounidenses en el pasado, como la de Thule, ya ponía de relieve el valor geoestratégico de la región. Adicionalmente, sus yacimientos de minerales y posibles recursos energéticos árticos refuerzan la atención internacional. A pesar de su estatus, las aspiraciones de Trump volvieron a aflorar en Bruselas con un tono de advertencia diplomática.
El planteamiento de Trump sobre Groenlandia, unido a sus críticas a la OTAN, refleja la visión que confiere un papel protagónico a Estados Unidos en la seguridad internacional, pero subordinado al cumplimiento de compromisos económicos. El debate en la cumbre giró en torno a cómo modernizar la alianza, adaptarse a amenazas híbridas y coordinar una postura común frente a potencias externas. No obstante, las alusiones de Trump añadieron un punto de tensión extra en las discusiones.
En los pasillos de la OTAN se evaluó que, si bien el reclamo de Trump logró centrar el foco en la financiación, la insistencia sobre Groenlandia adquirió carácter de anécdota diplomática. Aliados y expertos coinciden en subrayar la importancia de mantener la unidad de la alianza, pero advierten de la necesidad de buscar un equilibrio entre exigencias económicas y solidaridad estratégica.


