Durante la fase eliminatoria de la Copa del Mundo de 2026, es habitual que las comisiones técnicas de las selecciones elaboren cuadernos de trabajo para una eventual tanda de penaltis. Sin embargo, cuando un equipo es eliminado en los 90 minutos reglamentarios o en la prórroga, esos documentos suelen quedar inutilizados, como ocurrió con la selección de Brasil tras su derrota ante Noruega.
A pesar de la eliminación directa, el diario alemán Bild dio a conocer fotografías de cuadernos y hojas manuscritas que fueron abandonados por el cuerpo técnico brasileño en el vestuario. Entre los materiales filtrados figuraba una especie de “chuleta” para el portero Alisson, en previsión de una definición desde los once metros.
En las páginas escritas a mano se podían leer orientaciones específicas para el guardameta: el nombre de cada lanzador, su pie predominante y el tipo de disparo que suele emplear. Por ejemplo, respecto al delantero noruego Erling Haaland, la comisión técnica apuntaba que cuando el delantero se acerca con carrera directa al balón, tiende a ejecutar un disparo cruzado.
En otro informe se incluían indicaciones dirigidas al portero noruego Ørjan Nyland, con la recomendación de que los jugadores brasileños deberían lanzar el penalti por la parte alta del arco. Precisamente Nyland detuvo el lanzamiento de Bruno Guimarães y luego encajó el gol de Neymar, antes de que el partido concluyera sin necesidad de tanda.
El fenómeno de las notas de penaltis no es nuevo. En las últimas décadas, los equipos más punteros han invertido recursos significativos en el análisis estadístico de los lanzamientos. Las guías incluyen datos sobre movimientos previos al golpeo, preferencia de esquina, pasos de aproximación y ritmo de carrera. Toda esta información técnica forma parte de la estrategia de selecciones nacionales y clubes profesionales para optimizar las probabilidades de detener o convertir tiros desde los once metros.
Históricamente, Brasil ha protagonizado varias tandas memorables en Copas del Mundo. En 1994, en Estados Unidos, la selección brasileña se impuso a Italia en la final gracias a una tanda impecable. Sin embargo, también ha sufrido eliminaciones dolorosas, como en 1990 ante Argentina o en 2014 tras el famoso 7-1 contra Alemania. Estos antecedentes demuestran que la preparación de penaltis puede resultar decisiva en un campeonato por eliminación directa.
La Copa del Mundo de 2026 amplió el número de participantes y subdividió las sedes en varios países. En esta edición, Brasil buscaba mantener el palmarés de cinco títulos, pero su inesperada derrota contra Noruega en octavos de final sorprendió a aficionados y analistas. El partido fue intenso, con dominio alterno y varias ocasiones claras, pero la eficacia noruega y los errores puntuales en la defensa acabaron decantando el marcador.
Las filtraciones de documentos técnicos, como en este caso, plantean dudas sobre los protocolos de recogida y destrucción de material sensible tras cada choque. En competiciones de alto nivel, estos apuntes son considerados confidenciales y su divulgación puede debilitar la ventaja estratégica de un equipo. En el pasado, se han registrado incidentes similares en torneos continentales y ligas europeas, donde entrenadores han visto partidas de ajedrez tácticas al descubierto.
En resumen, el olvido de las anotaciones en el vestuario de la selección brasileña pone de relieve la importancia de la logística detrás de la preparación de penaltis. Aunque finalmente Brasil no llegó a utilizar esas notas, el caso sirve como recordatorio de la precisión y el secreto que rodean cada detalle en una Copa del Mundo.


