Dubái recibe millones de turistas cada año y es conocida por sus rascacielos, hoteles de lujo y atractivos que atraen visitantes de todo el mundo. Sin embargo, quienes desembarcan en el emirato también deben estar atentos a las estrictas normas de convivencia y a las leyes locales, que se encuentran entre las más rigurosas a nivel internacional. Muchas de estas disposiciones obedecen tanto a preceptos de la ley federal de los Emiratos Árabes Unidos como a normativas municipales inspiradas en la tradición y en valores culturales y religiosos.
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Actitudes consideradas cotidianas y triviales en diversos países pueden tipificarse en Dubái como infracciones susceptibles de multa, detención o, en casos más graves, penas de prisión. La legislación local pone especial énfasis en la preservación de la moral pública, el orden urbano y la limpieza, así como en el respeto a la religión islámica. A continuación, se describen algunas de las acciones que pueden acarrear sanciones:
1. Besarse en público: en Dubái, las demostraciones públicas de afecto, como besos o abrazos íntimos, pueden interpretarse como actos inmorales y ser objeto de sanción. Las autoridades advierten que este tipo de conductas deben reservarse a espacios privados o a entornos autorizados.
2. Bailar en lugares no autorizados: fuera de recintos preparados y con permiso oficial, bailar en calles, plazas o parques puede considerarse falta administrativa. Esta medida busca evitar alteraciones del orden público y preservar la seguridad vial en vías abiertas.
3. Alimentar palomas: en determinadas áreas urbanas, alimentar aves está prohibido para evitar la proliferación de excrementos y posibles focos de insalubridad. La policía local y los servicios de limpieza realizan controles periódicos.
4. Masticar chicle en el metro: el consumo de chicle está vetado en todo el sistema de metro para mantener la limpieza de vagones y estaciones. La presencia de residuos pegajosos puede dañar instalaciones y generar costes elevados de mantenimiento.
5. Cruzar fuera de los pasos de peatones: atravesar la calzada fuera de los lugares señalizados constituye una infracción que puede resultar en multa, pues pone en riesgo tanto al peatón como al tráfico rodado.
6. Conducir con el coche muy sucio: los vehículos excesivamente sucios, con barro o polvo acumulado que impidan la correcta visibilidad de matrículas o luces, pueden ser sancionados por las autoridades de tráfico.
7. Lavar el coche en casa: la legislación municipal exige que el lavado de automóviles se realice únicamente en establecimientos autorizados. La medida persigue evitar el mal uso del agua potable y la contaminación de desagües urbanos.
Estas regulaciones responden a la combinación de valores religiosos, normas medioambientales y exigencias de urbanismo que caracterizan a Dubái. Aunque el emirato se esfuerza por ofrecer una experiencia turística cosmopolita, mantiene vigente un marco legal que exige a todos —residentes y visitantes por igual— la observancia de normas de conducta. Es habitual que en aeropuertos, hoteles y centros comerciales se distribuyan folletos informativos y se exhiban carteles recordando las principales prohibiciones.
Las sanciones pueden variar desde advertencias y pequeñas multas hasta arrestos de corta duración e, incluso, deportación en casos de reiteración o de hechos considerados de mayor gravedad. Para evitar contratiempos, las autoridades recomiendan informarse previamente sobre las restricciones y comportamientos adecuados, así como mantener una actitud respetuosa con las costumbres locales.
Consulta en la galería anterior algunas de las actividades que pueden acarrear sanciones en Dubái y ajústate a las normativas para disfrutar de tu viaje sin sobresaltos.


