Kalbiye Sağlam obtuvo en la Justicia el reconocimiento de que era hija biológica del empresario turco Niyazi Üzmez, para quien trabajó durante 43 años como empleada. La sentencia se dictó después de que un examen de ADN confirmara la paternidad con un grado de certeza del 99,9%, y ha abierto para ella el derecho a participar en la división de una herencia valorada en unos 27 millones de euros.
Según información publicada por el diario Sabah, la madre de Kalbiye, Ümit Etyüzen, quedó embarazada de Niyazi Üzmez cuando era muy joven. A continuación, relata la crónica, ella fue obligada a casarse con otro hombre, que la registró legalmente como su esposa y registró a la niña como hija propia.
A lo largo de los años, Ümit Etyüzen y su esposo trabajaron en una fábrica perteneciente al grupo empresarial de la familia Üzmez. Más tarde, en esa misma empresa, Kalbiye entró a desempeñarse como empleada doméstica, primero en tareas de limpieza y, con el tiempo, asumiendo responsabilidades más amplias en el hogar.
En 2022, muestreos de comunicación interna y testimonios llevaron a Niyazi Üzmez a confesarle a Kalbiye que, en realidad, era su padre biológico. Ese mismo año, la mujer introdujo ante el Tribunal de Familia de Turgutlu una acción de investigación de paternidad. Durante el proceso judicial, el empresario falleció. Ante ese hecho, la Justicia ordenó la toma de material genético en el necrotério para comparar su ADN con el de Kalbiye y autorizó la exhumación del cuerpo de la madre de la solicitante para obtener las muestras necesarias.
El estudio de ADN fue realizado por el Instituto de Medicina Legal de Esmirna, que concluyó con un índice de correspondencia del 99,9% la filiación biológica entre Niyazi Üzmez y Kalbiye Sağlam. Con base en ese resultado, el órgano jurisdiccional turco reconoció oficialmente la paternidad, determinando que Kalbiye debía inscribirse como hija de Niyazi Üzmez y adoptar su apellido familiar.
Además, la resolución judicial concedió a Kalbiye el derecho a participar en la herencia de su padre, compuesta por dos fábricas de ladrillos y diversos inmuebles, cuyo valor global se estima en 150 millones de reales brasileños (unos 27 millones de euros). La sentencia establece que esa fortuna deberá repartirse en proporción legal entre todos los herederos.
Proceso de investigación de paternidad en Turquía
En Turquía, las acciones de investigación de paternidad se sustancian ante los juzgados de familia, que regulan los procedimientos para decidir la filiación biológica de una persona. La ley turca exige una petición formal acompañada de pruebas o indicios suficientes para admitir el caso. Una vez admitida la demanda, los jueces pueden ordenar la toma compulsiva de muestras de ADN, incluso si el supuesto progenitor ha fallecido, recurriendo a material genético disponible en el necrotério o mediante exhumación.
El procedimiento jurídico suele implicar varias fases: examen de documentos, toma de declaraciones de testigos, recolección de muestras de ADN y peritaje en laboratorios acreditados. Es fundamental garantizar la cadena de custodia de las pruebas para asegurar la validez del resultado en juicio.
Precisión y fiabilidad de la prueba de ADN
Los análisis de ADN que determinan parentesco suelen ofrecer certidumbres superiores al 99%, gracias a la comparación de marcadores genéticos específicos. En el caso de Kalbiye Sağlam, el porcentaje de certeza alcanzado (99,9%) es un nivel considerado concluyente tanto en la práctica judicial como en la científica.
Reglas de sucesión y reparto de herencia
Bajo el Código Civil turco, los descendientes directos tienen derecho a una porción reservada de la herencia (legítima). La designación oficial de Kalbiye como hija de Üzmez implica que queda incluida en la lista de herederos forzosos, con una parte indivisible de la herencia. El resto de los bienes se reparte de acuerdo con la voluntad del causante, si existiese testamento, o según las normas de sucesión intestada en ausencia de éste.
Con esta resolución, la historia de Kalbiye Sağlam pasará a formar parte de la jurisprudencia turca sobre investigación de paternidad y herencias, y evidencia la importancia de los avances en genética forense para resolver conflictos de filiación y derechos sucesorios.


