Nataliya Kuznetsova, fisicoculturista rusa reconocida como la mujer más musculosa del mundo, inició su trayectoria en el deporte aún en la adolescencia. Cuando residía en Chita, en Siberia, pesaba apenas 40 kg y comenzó a entrenar por sugerencia de su padre, quien quería ayudarla a ganar más confianza en sí misma. Aquella primera aproximación al ejercicio tenía como objetivo fortalecer su autoestima, pero pronto se convirtió en el impulso para una carrera dedicada al fisicoculturismo.
A los 15 años, Nataliya participó en su primera competición regional y logró alzarse con el título, dando así comienzo a una senda de éxitos que, con el paso de los años, la llevó a cosechar diversos galardones en campeonatos europeos de alto nivel. El fisicoculturismo, disciplina que combina entrenamiento de fuerza, nutrición controlada y un alto grado de disciplina, requiere un profundo conocimiento del propio cuerpo y una planificación rigurosa de cada sesión de ejercicio.
En el caso de Nataliya, su especialización en movimientos básicos de potencia le permitió alcanzar marcas muy destacadas: logró levantar 170 kg en press de banca (supino) y 240 kg en levantamiento de peso muerto (deadlift). Estos ejercicios forman parte de los denominados “big three” o grandes tres del entrenamiento de fuerza, junto con la sentadilla, y son clave para desarrollar masa muscular y resistencia.
El press de banca trabaja principalmente la musculatura del pecho, tríceps y hombros, mientras que el peso muerto implica de forma intensa la cadena posterior del cuerpo —espalda baja, glúteos y femorales—, además de mejorar la capacidad de tensión general. Alcanzar esos registros de fuerza implica no solo horas diarias de gimnasio, sino también un plan de alimentación rico en calorías y proteínas, así como una adecuada suplementación que garantice la recuperación muscular.
En la actualidad, Nataliya Kuznetsova pesa aproximadamente 90 kg, en su mayoría correspondientes a masa muscular. Este volumen corporal le ha valido reconocimiento internacional y le ha hecho merecedora de apodos como “She Hulk” (inspirado en la heroína de cómic) y “Amazonka”, en alusión a su imponente físico. Para ponerlo en perspectiva, la mayoría de las mujeres en categorías de alto nivel de fisicoculturismo rondan entre 60 y 75 kg de masa magra, por lo que el caso de Nataliya resulta excepcional.
Nataliya vive en Moscú junto a su pareja, Vladislav, quien también practica el fisicoculturismo y la apoya en sus entrenamientos. Ambos comparten una rutina estructurada de gimnasio que incluye fases de “volumen” —con ingesta calórica superior al gasto energético— y fases de “definición” —con reducción de calorías y aumento de ejercicios cardiovasculares—, con el fin de preparar el cuerpo para competiciones o sesiones de fotos.
En el entorno digital, Nataliya reúne más de un millón de seguidores en sus redes sociales. A través de estas plataformas, publica con regularidad vídeos de sus entrenamientos, consejos de nutrición y fragmentos de su vida diaria. La visibilidad que han obtenido los atletas de fisicoculturismo en redes sociales ha contribuido a popularizar esta disciplina, especialmente entre mujeres jóvenes, y ha abierto un debate sobre la representación de distintos tipos de cuerpo y la ruptura de estereotipos de género.
El fisicoculturismo femenino, aunque minoritario en comparación con el masculino, ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas. La Federación Internacional de Fisicoculturismo (IFBB) organiza campeonatos mundiales y continentales donde atletas de distintas categorías —como Bikini, Wellness, Figure o Bodybuilding— compiten valoradas por simetría, volumen, definición y presencia escénica. En este contexto, figuras como Nataliya Kuznetsova destacan por elevar el umbral de fuerza y masa muscular en mujeres, demostrando que la dedicación y el entrenamiento específico pueden llevar a logros extraordinarios en un deporte que exige compromiso a largo plazo.


