
Laila, la perra rescatada de los escombros tras el seísmo (Foto: Instagram)
La cadelinha Laila es protagonista de una historia de supervivencia tras el terremoto que sacudió el norte del país. El animal fue localizado entre los escombros en un estado crítico de deshidratación, pero gracias a la rápida intervención de equipos de rescate y veterinarios ha logrado estabilizarse.
El seísmo, de una intensidad estimada en 6,8 grados en la escala de Richter, devastó numerosas localidades del norte del país. Las tareas de búsqueda y socorro se centraron en rescatar a personas atrapadas bajo los derrumbes y también en atender a animales afectados. En estos escenarios, las mascotas suelen quedar sepultadas o desplazadas, lo que dificulta su localización.
Durante las operaciones de rescate, un grupo de voluntarios escuchó leves ladridos procedentes de un edificio parcialmente colapsado. Al inspeccionar la zona, hallaron a la cadelinha Laila atrapada bajo un entramado de vigas y escombros ligeros. El animal presentaba signos claros de agotamiento y deshidratación, con encías pálidas y una respiración acelerada.
Inmediatamente, los equipos de emergencias trasladaron a Laila a un campamento de ayuda cercano, donde un veterinario de la unidad móvil le realizó las primeras maniobras de reanimación. Se le administraron líquidos por vía intravenosa para contrarrestar la deshidratación y se le suministraron antioxidantes y electrolitos para recuperar su equilibrio corporal.
Tras varias horas de cuidados intensivos, la cadelinha Laila comenzó a mostrar mejoría: recuperó la sensibilidad en las extremidades y empezó a ingerir pequeñas cantidades de alimento blando. El personal sanitario ha destacado la importancia de contar con unidades veterinarias en el terreno, que permiten atender tanto a animales domésticos como a especies de granja afectadas por catástrofes naturales.
El protocolo de intervención en desastres incluye, además de la atención médica básica, la evaluación de heridas y fracturas, la administración de analgésicos cuando es necesario y la provisión de espacio seguro para la recuperación. En el caso de Laila, se ha dispuesto una zona de descanso aislada para reducir el estrés y facilitar su rehabilitación.
Históricamente, tras grandes terremotos en distintas zonas del mundo, la protección de animales ha integrado las operaciones de emergencia. Organizaciones especializadas colaboran con los servicios de bomberos y defensa civil para garantizar la detección temprana de mascotas perdidas y su traslado a refugios provisionales. En este campo, el uso de drones y cámaras térmicas ha demostrado ser un recurso eficaz para localizar seres vivos bajo toneladas de escombros.
En las próximas jornadas, la cadelinha Laila continuará bajo vigilancia veterinaria hasta que recupere por completo su fuerza y estado de hidratación. Mientras tanto, su caso impulsa a las autoridades a reforzar los protocolos de cuidado animal ante desastres naturales, reconociendo que la protección de las mascotas es un componente esencial de las labores de rescate y recuperación.


