[Imagen: Leonard “Lyn” Buchanan detalla en un podcast las bases extraterrestres identificadas por visión remota en el Proyecto Stargate. (Foto: Instagram)]
Durante décadas, las historias de extraterrestres, documentos secretos y programas militares de EE. UU. han poblado el imaginario popular. Uno de los casos más intrigantes es el Proyecto Stargate, una iniciativa secreta de Estados Unidos durante la Guerra Fría que investigaba la visión remota, una habilidad controvertida.
La idea de visión remota cobró relevancia en los años 1970 a raíz de los estudios de los físicos Russell Targ y Harold Puthoff en el Stanford Research Institute. En términos sencillos, se define como la supuesta capacidad de describir lugares nunca visitados sin información previa. Un informe de 1995 del American Institutes for Research describía esta habilidad como la facultad de informar sobre lugares desconocidos sin haber estado físicamente en ellos.
En ese contexto, miembros de la inteligencia militar estadounidense fueron entrenados como “visualizadores remotos”. Uno de ellos, Leonard “Lyn” Buchanan, veterano de la inteligencia del Ejército de Estados Unidos, habló públicamente años después sobre algunas de estas experiencias.
Según Buchanan, otro visualizador remoto, Pat Price, habría sido el primero en identificar cuatro presuntas bases extraterrestres en la Tierra. Posteriormente, esos emplazamientos fueron objeto de un seguimiento dentro del denominado Project 8200 para comprobar si otros participantes podían confirmar las mismas percepciones.
Los lugares señalados se distribuyen en distintas regiones del planeta: el Monte Hayes, en Alaska; el Monte Zeil, en Australia; el Monte Nyangani, en Zimbabue; y una zona de los Pirineos, en la frontera entre España y Francia.
En una entrevista al podcast American Alchemy, presentado por Jesse Michels, Buchanan indicó que cada instalación cumpliría una función específica. La base de Alaska, por ejemplo, estaría dedicada a la recolección de inteligencia. La de Australia operaría como una “puerta de entrada” para OVNIs, mientras que la del Zimbabue serviría como centro de reparación para naves extraterrestres.
Sobre la instalación en los Pirineos, los detalles resultan más oscuros. Se sabe muy poco acerca de su cometido, lo que ha dado pie a mayor especulación.
Una de las partes más llamativas del relato se vincula a una sesión de visión remota relacionada con el emplazamiento australiano. Buchanan afirmó que, durante la experiencia, percibió que los ocupantes de la instalación eran conscientes de estar siendo observados.
“La primera reacción fue que me hicieron saber que sabían que yo estaba allí y que no había problema”, explicó él en el podcast.
Según Buchanan, otros participantes del programa, entre ellos Pat Price y Joe McMoneagle, también relataron un fenómeno inusual: humanos y alienígenas trabajando juntos. “Pat Price y Joe McMoneagle encontraron alienígenas y humanos colaborando codo con codo, como una especie de centro de inteligencia compartida”, señaló.
Sin embargo, al observar el Monte Hayes en Alaska, la situación cambió. “Hice la sesión para el Monte Hayes y descubrí que el equipo ya estaba automatizado y en funcionamiento, pero no había personal allí”, relató Buchanan.
De acuerdo con esta versión, la instalación estaría oculta profundamente dentro de la montaña, en un emplazamiento tan bien camuflado que resultaría prácticamente imposible localizarlo por medios convencionales. Estas afirmaciones aún carecen de confirmación pública independiente, pero siguen alimentando una de las historias más curiosas sobre programas secretos, visión remota y la antigua cuestión de la presencia extraterrestre en la Tierra.
Contexto adicional:
El Proyecto Stargate formó parte de una serie de programas gubernamentales de desclasificación llevados a cabo en la década de 1990, cuando el Departamento de Defensa y la Agencia de Inteligencia de Defensa divulgaron documentos que detallan protocolos de visión remota. Este tipo de investigaciones se basaba en métodos controlados, con sesiones en laboratorio y el uso de coordenadas geográficas para evaluar la precisión de las percepciones. A pesar de la controversia y el escepticismo de la comunidad científica, la desclasificación de estos expedientes dio lugar a numerosos debates sobre el potencial y los límites de la mente humana en tareas de recolección de información a distancia.


