La máquina Zoltar en Las Vegas, de donde surgieron los números de la suerte que acabaron rindiendo un premio de 930.000 € a un apostador de Michigan (Foto: Instagram)
Un residente de Michigan pasó tres décadas jugando a la lotería con la misma combinación de números tras recibir una predicción de una máquina Zoltar en Las Vegas. Esta historia, propia de un guion cinematográfico, culminó con un premio de 930.000 €, después de años de constancia y fe en una predicción mecánica.
El afortunado es Stephen Huesgen, de 56 años y habitante de Fraser, Estados Unidos. El pasado 22 de abril, Huesgen logró acertar las cinco bolas blancas en el sorteo de la Powerball: 24, 29, 32, 49 y 63. Solo le faltó el número adicional, el Powerball, para llevarse el premio mayor. Aun así, fue suficiente para embolsarse un millón de dólares estadounidenses, que equivalen hoy a unos 930.000 €.
Según cuenta Huesgen, todo empezó hace casi 30 años, durante uno de sus viajes a Las Vegas. Mientras hacía turismo por los casinos de la ciudad, se topó con una de las populares máquinas Zoltar: un dispositivo inspirado en un antiguo autómata de fortuna que imprime un breve oráculo en papel. Aquella máquina le entregó un papel con una secuencia de números que él consideró “sus números de la suerte”. Desde ese día, no hubo sorteo en el que Huesgen no utilizara exactamente esa combinación.
Tras el sorteo de Powerball, el ganador descubrió su suerte de manera poco cinematográfica: un correo electrónico. “A la mañana siguiente al sorteo vi un mensaje de la Lotería. Le grité a mi esposa: ‘¿Esto es real?’ Creo que sólo creeré cuando cobre el cheque”, relató emocionado.
La Powerball es una de las loterías con mayores botes de Estados Unidos. Se puso en marcha en 1992 y ha ofrecido premios multimillonarios a lo largo de su historia. Sin embargo, las probabilidades de ganar un gran premio son extremadamente bajas. Según cálculos del profesor de matemáticas Tim Chartier, del Davidson College (Carolina del Norte), la posibilidad de acertar las cinco bolas blancas y el Powerball es semejante a obtener cara al lanzar una moneda veintiocho veces consecutivas, es decir, cerca de una entre 300 millones.
Chartier aconseja a quienes juegan con regularidad elegir combinaciones verdaderamente aleatorias en lugar de fechas de cumpleaños o números personales. Aunque esto no aumenta las posibilidades de éxito, reduce la probabilidad de tener que compartir el premio con otros apostantes que usen secuencias comunes.
Pese a ese consejo puramente matemático, Huesgen mantuvo su rutina: usó la misma serie de cifras impresa por la máquina Zoltar durante tres décadas. Su constancia y un inesperado giro del azar dieron como resultado un cheque de ocho cifras en dólares.
El ganador planea destinar parte del dinero al pago de la hipoteca de su vivienda, liquidar el préstamo del coche, hacer algunos viajes y guardar el resto para su jubilación. Su caso se une a una serie de historias igualmente curiosas de triunfadores improbables. Se habla de personas como Robert Bevan, que ha obtenido 18 premios en loterías, o Joan Ginther, famosa por haber ganado varios millones en diferentes sorteos. Sin embargo, pocos relatos combinan superstición, paciencia y coincidencia con tanto encanto como el de Stephen Huesgen y su fiel “máquina de predecir la suerte”.


