
Terminal portuaria con contenedores listos para exportación. (Foto: Instagram)
EUA ha anunciado que, a partir del viernes (23/7), introducirá una sobretasa arancelaria de hasta el 12,5% sobre una selección de productos procedentes de 60 países, entre ellos Brasil. La medida fue comunicada por las autoridades comerciales norteamericanas como parte de su estrategia para ajustar el esquema impositivo aplicado a las importaciones consideradas de mayor impacto en la economía interna.
Según la nota oficial, esta sobretasa extraordinaria se calculará sobre el arancel vigente y se aplicará a varios sectores industriales, con el objetivo de restablecer lo que las instancias de la administración describen como una “paridad competitiva” para las empresas nacionales. El incremento máximo señalado, del 12,5%, se materializará en función de un estudio previo sobre los márgenes de precio que identificó posibles prácticas consideradas desleales o subsidiadas por los países afectados.
Una sobretasa arancelaria consiste en un gravamen adicional sobre los derechos a la importación habituales. A diferencia de un arancel estándar, que puede estar fijado en un porcentaje o cantidad lineal, esta medida suplementaria se activa cuando se detectan distorsiones en los precios internacionales. Su puesta en práctica suele conllevar una investigación administrativa que determina el alcance y la cuantía exacta antes de su aplicación definitiva.
Este tipo de instrumentos se enmarca dentro de las excepciones contempladas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que permiten a sus miembros imponer aranceles compensatorios para contrarrestar el dumping —es decir, la venta de productos por debajo de su valor normal— o los subsidios excesivos. La OMC establece pasos y plazos que las autoridades deben respetar, como audiencias públicas y plazos para apelaciones, con el fin de garantizar la transparencia y el debido proceso.
En el caso de Brasil, país incluido en la lista de 60 economías afectadas, la decisión podría tener repercusiones en sectores clave como la exportación de materias primas y manufacturas ligeras. Aunque la Comisión de Comercio Exterior brasileña no ha emitido por el momento una respuesta oficial, varias cámaras empresariales ya han expresado su preocupación por el posible encarecimiento de productos y la presión sobre los márgenes de beneficio.
La entrada en vigor de esta sobretasa el viernes (23/7) marcará el inicio de un periodo de observación en el que los exportadores deberán adaptar sus cadenas de suministro para mitigar el impacto. A medio plazo, será importante seguir las resoluciones que la OMC pudiera dictar en caso de presentarse reclamaciones formales y atender la evolución de las negociaciones bilaterales entre EUA y los países afectados, incluido Brasil.


