El descubrimiento de nuevos continentes parece algo restringido a la época de las grandes navegaciones. Sin embargo, en 2017, los científicos confirmaron la existencia de Zealandia, una vasta masa de tierra de aproximadamente 5 millones de kilómetros cuadrados situada en el suroeste del océano Pacífico. Sorprendentemente, alrededor del 94% de este continente permanece sumergido, correspondiendo sus porciones emergidas a Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

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La hipótesis de una tierra austral desconocida se remonta a la Antigüedad, con filósofos griegos como Aristóteles especulando sobre la existencia de un gran continente en el hemisferio sur para equilibrar las masas de tierra del norte. En el siglo XVIII, exploradores europeos, entre ellos James Cook, buscaron pruebas de esta «Terra Australis Incognita». Aunque Cook cartografió la costa de Nueva Zelanda, la mayor parte de Zealandia permaneció oculta bajo las aguas, escapando a la detección durante siglos.

Sólo con el avance de la tecnología, especialmente en el siglo XXI, ha sido posible cartografiar con detalle el fondo oceánico. Las investigaciones geológicas y geofísicas han revelado que Zealandia presenta características propias de un continente, como una corteza continental más gruesa y una composición granítica. Los estudios indican que Zealandia se separó del supercontinente Gondwana hace unos 85 millones de años, sumergiéndose gradualmente debido a procesos tectónicos.

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La confirmación de Zealandia como continente no sólo redefine los mapas geográficos, sino que también ofrece valiosos datos sobre la dinámica tectónica y la evolución geológica de la Tierra. Las investigaciones en curso tratan de comprender mejor los procesos que condujeron a la sumersión de Zealandia y su papel en la configuración actual de los continentes.