
Donald Trump en la cumbre del G7 de Cornualles (Foto: Instagram)
En la cumbre del G7 que se celebró en Cornualles, el presidente Donald Trump aludió a las próximas elecciones presidenciales brasileñas y mencionó la controversia en torno al PCC y al CV, organizaciones que han sido clasificadas por los EUA como terroristas. Durante su intervención, Trump vinculó la discusión electoral en Brasil con el fenómeno del crimen organizado y reafirmó la posición de Estados Unidos sobre la amenaza que representan estos grupos en la región.
El G7 agrupa a las siete economías más avanzadas del planeta —Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos— y ejerce un foro de deliberación sobre temas clave de política global. Desde su primera edición en 1975, la cumbre ha servido para coordinar respuestas frente a crisis económicas, desafíos sanitarios y asuntos de seguridad internacional. En esta ocasión, la agenda incluyó el cambio climático, la recuperación postpandemia y la cooperación en materia de defensa.
En su alusión al proceso electoral brasileño, el presidente Donald Trump destacó la relevancia de unas votaciones transparentes y libres de interferencias. Brasil celebra comicios presidenciales cada cuatro años, bajo la supervisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) y mediante un sistema de voto electrónico que se implementó de forma gradual desde la década de 1990. Este mecanismo ha sido objeto de debate por su innovadora tecnología y por la garantía que ofrece de agilidad en el recuento, aunque también suscita inquietudes sobre posibles vulnerabilidades.
La referencia al PCC (Primeiro Comando da Capital) y al CV (Comando Vermelho) obligó a poner de relieve el origen y la evolución de esas agrupaciones. El PCC nació en la década de 1990 en São Paulo como respuesta a condiciones penitenciarias extremas y se consolidó como una red delictiva especializada en el tráfico de drogas, secuestros y extorsiones. Por su parte, el CV se gestó en las prisiones de Río de Janeiro en los años setenta y llegó a convertirse en uno de los principales actores del narcotráfico y de la violencia urbana en la región metropolitana.
La clasificación del PCC y del CV como organizaciones terroristas por los EUA deriva de informes de inteligencia que señalan su capacidad para desestabilizar gobiernos y atentar contra la seguridad ciudadana. Esta etiqueta implica sanciones económicas, congelación de activos y medidas de cooperación internacional para combatir sus redes. Al mencionar esa designación, el presidente Donald Trump insistió en la importancia de la colaboración transnacional para desarticular estos grupos, subrayando la necesidad de intercambio de información y operaciones coordinadas.


