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Hombre cae al mar, dice que fue ‘guiado por un ángel’ a una plataforma petrolífera hasta descubrir la verdad

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Lo que parecía la trama de una película sucedió realmente con el buceador y pescador Scott Thompson, quien logró sobrevivir tras caer solo en el océano Pacífico y pasar varias horas luchando contra la hipotermia. Durante el rescate, creyó que estaba siendo guiado por “un ángel”. Más tarde, descubrió que su inesperado compañero era una foca.

El incidente tuvo lugar frente a la costa de California, en Estados Unidos. Thompson se encontraba trabajando en la recolección de erizos de mar cuando, durante la noche, cayó accidentalmente de su embarcación. Este tipo de pesca se lleva a cabo mediante inmersiones costeras, normalmente en aguas de entre 10 y 30 metros de profundidad, y los buceadores utilizan equipos básicos para extraer los erizos, que luego se destinan a mercados locales e internacionales.

Al caer al agua, Thompson se percató de que no había nadie cerca para ayudarle. Vio cómo su barco se alejaba, movido por la corriente y desaparecía en la oscuridad. Vestía únicamente ropa ligera y se encontraba rodeado de aguas heladas. La temperatura en esa zona del Pacífico suele rondar los 10 °C a 14 °C, lo que hace que el cuerpo humano, sin protección térmica, entre en hipotermia en cuestión de minutos. Consciente de que su única oportunidad de salvarse era nadar, Thompson dirigió sus esfuerzos hacia unas luces lejanas que creía provenían de una plataforma petrolífera.

La situación se volvió aún más inquietante cuando percibió movimiento en el agua. “En ese momento pensé que era un tiburón”, relató posteriormente. Sin embargo, poco después descubrió que aquello era una foca: “Fue entonces cuando una pequeña foca asomó la cabeza. Aunque no había nadie más a mi alrededor, esa foca se convirtió en mi mejor amiga. Era como un perro”, afirmó Thompson.

Según su narración, el animal permaneció a su lado durante todo el trayecto. Siempre que él disminuía el ritmo o mostraba signos de desesperación, la foca reaparecía junto a él. El pescador pasó cerca de cinco horas nadando en mar abierto, enfrentándose al agotamiento y al frío extremo. En ciertos momentos llegó a pensar que no lograría sobrevivir.

A pesar de todo, continuó avanzando rumbo a las luces de la plataforma petrolífera, una estructura marina ubicada a varios kilómetros de la costa y diseñada para extraer y procesar hidrocarburos. Estas plataformas suelen estar operativas las 24 horas y cuentan con iluminación intensa para facilitar las labores de perforación y mantenimiento. Cuando Thompson finalmente pudo ver la estructura de cerca, no pudo contener la emoción: “Estaba llorando y gritando de alegría”, confesó.

Tras recorrer aproximadamente 13 kilómetros nadando, logró llegar a la plataforma, donde el equipo de trabajo le prestó los primeros auxilios. Posteriormente fue trasladado a un hospital, donde recibió tratamiento por hipotermia y se recuperó satisfactoriamente.

Años después, la historia de Scott Thompson sigue fascinando por la combinación de resistencia física, buena fortuna y la inesperada compañía de un mamífero marino. En el reino animal es conocido que ciertas especies de focas, como la foca común del Pacífico (Zalophus californianus), suelen mostrar curiosidad hacia los humanos en el agua, aunque no existen casos frecuentes de acompañamiento prolongado durante rescates. No obstante, se han documentado encuentros ocasionales entre buceadores y delfines o focas que han acercado su compañía a personas perdidas en el mar.

Para Thompson, aquella foca fue mucho más que un simple animal: “Ella se quedó conmigo cuando estaba completamente solo”, recordó. Su experiencia subraya los riesgos de la pesca submarina y la hipotermia, así como la posibilidad de que un encuentro fortuito con la fauna marina marque la diferencia entre la vida y la muerte.

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