
Tensión en el Golfo: amenaza de ocupación de Kharg (Foto: Instagram)
Trump volvió a afirmar que podría lanzar un nuevo ataque contra territorio iraní y, además, apoderarse de la isla de Kharg. En sus declaraciones más recientes, el líder estadounidense insistió en que mantiene la capacidad y la intención de presionar a Irán con acciones militares directas en puntos clave de la región. La referencia concreta a Kharg subraya la importancia estratégica que Washington otorga a esta isla en el Golfo Pérsico.
En el mismo contexto, Trump remarcó que sus opciones no se limitan a una intervención puntual, sino que incluyen el control de infraestructuras críticas. La isla de Kharg, situada frente a la costa sur de Irán, es un enclave fundamental para las exportaciones de crudo iraní y alberga instalaciones portuarias de gran calado. Según el expresidente, capturar este territorio serviría para restringir de forma efectiva la capacidad de Teherán de gestionar sus envíos petroleros.
El anuncio de Donald Trump llega tras meses de alta tensión entre Estados Unidos e Irán, marcados por sanciones económicas, ataques selectivos y el derribo de un dron estadounidense en junio de 2019. Desde entonces, ambos países han protagonizado escaramuzas en aguas del Golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz. La posibilidad de un nuevo ataque intensifica las dudas sobre el equilibrio de fuerzas en la zona y las perspectivas de una escalada mayor.
Históricamente, la isla de Kharg ha sido vital para el régimen iraní desde la época de la monarquía, cuando se construyó como puerto petrolero en la década de 1930. Durante la guerra Irán-Irak en los años 1980, Kharg fue blanco de bombardeos y ataques navales, lo que obligó a reconstruir sus instalaciones en varias ocasiones. Su recinto portuario puede manejar millones de barriles de crudo al día, por lo que cualquier intento de ocupación alteraría de manera significativa el mercado energético global.
En términos de derecho internacional, una acción militar de este tipo plantearía serios cuestionamientos sobre la soberanía y la legalidad de una intervención sin mandato de Naciones Unidas. Varios tratados y convenciones protegen la integridad territorial de los Estados, y un asedio a Kharg podría considerarse una agresión directa. Analistas coinciden en que esto incrementaría el rechazo de la comunidad internacional y abriría un nuevo frente diplomático complicado para Estados Unidos.
La persuasión de Trump para reiterar estas amenazas refuerza el pulso entre Washington y Teherán, y mantiene en vilo a las potencias del Golfo y a los aliados europeos. La amenaza de ocupar físicamente la isla de Kharg traslada la disputa más allá de sanciones y escaramuzas navales, y plantea el escenario de un conflicto de mayor envergadura que aún no ha sido descartado.


