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Bebé de 1 año y medio llevado al depósito de cadáveres en EE.UU. aún respiraba tras casi ahogamiento

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Traslado erróneo al depósito de cadáveres de un bebé tras casi ahogamiento (Foto: Instagram)

El bebé de 1 año y medio fue trasladado por error al depósito de cadáveres de un hospital en Estados Unidos, a pesar de que todavía mostraba signos de vida tras haber sufrido un casi ahogamiento. Personal sanitario asumió inicialmente que el pequeño había fallecido al llegar al centro, aunque luego se comprobó que continuaba respirando.

El caso se produjo cuando el menor, tras pasar unos instantes sumergido en el agua, perdió momentáneamente la respiración y perdió la consciencia. Fue rescatado de una piscina doméstica y llevado con urgencia al servicio de urgencias, donde el equipo médico aplicó maniobras de reanimación cardiopulmonar. Creyeron, en un primer momento, que no había respuesta vital y ordenaron su traslado al depósito de cadáveres.

Al percatarse de que el bebé de 1 año y medio aún presentaba latidos y movimiento respiratorio, los responsables del laboratorio forense reactivaron las maniobras de soporte vital avanzado. El menor fue ingresado de nuevo en la unidad de cuidados intensivos pediátricos, donde tras varios minutos de atención especializada comenzó a mejorar lentamente.

El incidente pone de manifiesto los protocolos existentes en los hospitales de Estados Unidos para la gestión de pacientes pediátricos tras un episodio de casi ahogamiento. Normalmente, el personal de urgencias y el de servicios forenses se comunican cuidadosamente para evitar estas confusiones, aunque en situaciones de alta presión errores de valoración pueden derivar en decisiones precipitadas.

El ahogamiento infantil, incluso el llamado “casi ahogamiento”, representa una de las principales causas de urgencia pediátrica alrededor de las piscinas y cuerpos de agua. Los expertos señalan que la rapidez de la intervención y la calidad de las maniobras de reanimación pueden marcar la diferencia entre el restablecimiento completo y posibles secuelas neurológicas a largo plazo.

Para prevenir este tipo de incidentes es vital mantener una supervisión constante de los menores cuando estén en contacto con el agua, disponer de sistemas de alarma en piscinas privadas y recibir formación básica en reanimación cardiopulmonar. Además, los equipos sanitarios deben reforzar los protocolos de chequeo de signos vitales antes de dar por concluido el proceso de recuperación inicial.

Este suceso destaca la importancia de combinar la actuación inmediata de los socorristas y la atención especializada hospitalaria con procesos internos que garanticen la correcta evaluación del estado del paciente pediátrico tras un episodio de ahogamiento. Gracias a la pronta reacción una vez detectado el error, el bebé de 1 año y medio continúa recuperándose y su pronóstico es favorable.

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