Para documentar el experimento, Josh Everett compartió todo el proceso en su canal de YouTube. El contenido se hizo rápidamente viral, acumulando más de 700.000 visitas en sólo una semana. Su reto generó un gran debate en la comunidad del fitness, atrayendo tanto a partidarios como a detractores.

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La dieta de Everett era extremadamente estricta. Además de huevos, consumía tortillas de claras, batidos de proteínas y huevos crudos con arroz. Su dieta también incluía ternera, fruta, yogur y barritas de proteínas. Su total diario de calorías oscilaba entre las 3.300 y las 3.700, muy por encima de las 2.500 calorías recomendadas para un hombre adulto.

Sorprendentemente, los análisis de sangre de Everett no mostraron ningún aumento de los niveles de colesterol «malo». Por el contrario, el colesterol «bueno» aumentó, mientras que los triglicéridos, asociados a riesgos cardiovasculares, descendieron significativamente.

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Además del impacto en las pruebas de laboratorio, Everett destacó mejoras en diversos aspectos de su salud. Informó de un aumento de los niveles de energía, una mejora del estado de ánimo, una libido más fuerte y un aumento significativo de la producción de testosterona.